|
Enemigo
La huella del tiempo
perdió la noción de la medida
el grito se colmó de cautivos
y la muerte apareció desnuda
como menguante criatura familiar
entre frío, arena y tempestades.
La primera lección fue separar
la paja del trigo y la simiente
con manos toscas, ojotas
y coca amarilla entre los dientes.
Maldito sea el enemigo ¡coño!
Con migajas esparcidas en el aire
qué madre no descarga un alarido
cuando sus hijos yacen desangrados
desmembrados, desaparecidos
en las cenizas de infiernos terrenales
en las ruinas del pisotón borceguí
de los Polifemos de visor nocturno.
Hay días con ganas de amar
otros con ganas de odiar
los menos con ganas de alegrar
y los demás con ganas de llorar
pero tú, enemigo de la vida
loco galope sin sentido
tocas recuerdos de cólera perpetua
donde se aborrece ir a jornal
a sepultar vidas tempranas terminadas
esqueletos perdidos, cepas deshojadas.
Jesús, ahora traigo a la memoria
la agonía de las siete palabras
en esa oscura noche de ignorancia
señalando a extraviados y perdidos;
y no fue el sol quien rompió la negrura
sino el primer éter azulado
el zumbido en busca del viento,
el vocablo en busca del mensaje humano.
De: Color de Guerra (Poemario),Edit. Paradise Books
|